Así que decidió buscar ayuda y llegó a Ros Centro Terapéutico Holístico. En la sesión, el terapeuta le explicó algo que no había considerado: el problema no estaba exactamente donde ella sentía el dolor. El origen estaba más profundo.
El músculo sospechoso: el Cuadrado Lumbar.
Un músculo pequeño, profundo, que mucha gente ni sabe que existe, pero que puede irradiar dolor hacia glúteos, cadera y muslo.
Eso se llama dolor referido.
En la terapia, trabajaron con técnica de masaje terapéutico y puntos gatillo. No fue magia. Fue técnica. Fue anatomía aplicada. Fue atención directa al tejido muscular.
Tras varias sesiones progresivas, el dolor fue disminuyendo. No en un día, sino poco a poco, de forma realista y medible.
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